LA MUJER DEL MATADOR
Aquellas tardes cuando salías valientemente a arriesgar la vida,
Yo en casa me quedaba, pero mi corazón te acompañaba,
al mismo tiempo que comprendía:
... Que los hombres como tú que son valientes,
tienen en común el mismo temple.
Que Dios no les dió mediocridad, sino un concepto de la verdad, que cada Domingo tenías que afrontar:
El Toro......ese traidor amigo que tiene la nobleza disfrazada,
y en sus dos pitones..... la figura de la muerte dibujada.
Aunque yo debía estar acostumbrada, como buena esposa, nunca te dije nada,
pero mi corazón se estremecía siempre en cada corrida y a Dios agradecía cuando al hogar tu regresabas.
Aquella tarde, nunca olvidada, de Grana y Oro te presentabas,
y dabas pases con tal certeza, que el Toro nunca levantaba la cabeza.
Y así, en igualdad de condiciones, con la muleta tú, él con sus pitones,
la faena continuaba alegremente , entre gritos, silencios y Oooooooles!!
Pero fué ahí..... en esa faena tan llena de sentimiento, tan llena de entereza y de valor,
donde la muerte te sorprendió en un momento, muriendo con orgullo y con Honor.
Hoy escribo esta despedida, mañana a otro mundo voy a entrar.
Quiero volver a ver al que amé tanto, quiero al otro mundo irlo a encontrar.
Mañana, la gente exclamará: HA MUERTO, HA MUERTO!!!,
ha muerto de amargura y de dolor, aquella mujer que no supo ser valiente,
Aquella mujer:............ LA MUJER DEL MATADOR!!!!
Rosa María Bertrand De La Torre, México D.F. 1988
Aquellas tardes cuando salías valientemente a arriesgar la vida,
Yo en casa me quedaba, pero mi corazón te acompañaba,
al mismo tiempo que comprendía:
... Que los hombres como tú que son valientes,
tienen en común el mismo temple.
Que Dios no les dió mediocridad, sino un concepto de la verdad, que cada Domingo tenías que afrontar:
El Toro......ese traidor amigo que tiene la nobleza disfrazada,
y en sus dos pitones..... la figura de la muerte dibujada.
Aunque yo debía estar acostumbrada, como buena esposa, nunca te dije nada,
pero mi corazón se estremecía siempre en cada corrida y a Dios agradecía cuando al hogar tu regresabas.
Aquella tarde, nunca olvidada, de Grana y Oro te presentabas,
y dabas pases con tal certeza, que el Toro nunca levantaba la cabeza.
Y así, en igualdad de condiciones, con la muleta tú, él con sus pitones,
la faena continuaba alegremente , entre gritos, silencios y Oooooooles!!
Pero fué ahí..... en esa faena tan llena de sentimiento, tan llena de entereza y de valor,
donde la muerte te sorprendió en un momento, muriendo con orgullo y con Honor.
Hoy escribo esta despedida, mañana a otro mundo voy a entrar.
Quiero volver a ver al que amé tanto, quiero al otro mundo irlo a encontrar.
Mañana, la gente exclamará: HA MUERTO, HA MUERTO!!!,
ha muerto de amargura y de dolor, aquella mujer que no supo ser valiente,
Aquella mujer:............ LA MUJER DEL MATADOR!!!!
Rosa María Bertrand De La Torre, México D.F. 1988

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